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jueves, 9 de enero de 2014

Caminante del Cielo [13] del Triunfo

Me llamo Vicenç, y escribo este diario para encauzar mi pensamiento y averiguar más de mi mismo.
Lo escribo para sobrevivir a mi parte oscura; quiero verla cada vez más para así poder concentrarme en mi parte luminosa.
Escribo para tratar de dar coherencia a mi discurso interior, y así poder ver y curar mis malas formas de pensar.
Escribo para mirarme con la intención de pulirme. Quiero saber quién soy, si soy un esquizofrénico como dicen o tan solo soy un niño con cuerpo de adulto que todavía está atemorizado. Atemorizado por el miedo a vivir. Quiero saber quién soy, para comprenderme y poderme perdonar lo que necesite ser perdonado.
Lo escribo para ayudarme a coger una rutina diaria que me haga más fuerte y me saque del estado depresivo en el que estoy inmerso.
Estoy tomando antidepresivos: escitalopram, 15 mg por las mañanas.
También medico mi Trastorno Psicótico No Especificado, según el informe psiquiátrico, con un antipsicótico: risperidona, 2mg al día, por la noche antes de acostarme. En verdad solo tomo media pastilla, pero eso no lo sabe la psiquiatra.
Para los estados de ansiedad tomo un ansiolítico: lorazepam 1 mg, máximo dos comprimidos al día.
Y para ayudarme a ver la vida con más belleza y serenidad, tomo por vía oral, inhalada, unas pizcas de medicina verde, solamente cuando la necesito, aunque últimamente la necesito a diario. No puedo abusar de ella porque sinó la esquizofrenia se desboca y entonces puedo perder el control. Ya no quiero volver a perder el control nunca más. Y menos ahora que esperamos a nuestro bebé. Le queda ya poco para nacer.

[12:41] Alejandra se ha duchado. Yo estoy sentado frente al ordenador, con el teclado sobre los muslos, dejando que el mismo hecho de escribir me traslade a un estado de mayor calma. Hoy me ha costado levantarme. Cuando uno está depresivo y sin trabajo, levantarse por la mañana es todo un esfuerzo. Demasiado. Por eso me he propuesto usar este diario como muleta, para levantarme un poco más ilusionado por las mañanas. Tener un hijo ya es una gran ilusión, pero necesito recuperar toda mi fuerza para darle de comer. Ahora estamos comiendo gracias a la ayuda de la família y gracias a la Bona Llavor Diaconía, un banco de alimentos de trasfondo religioso. Gracias desde aquí. A todos los que nos ayudan.
Como este es el diario de un esquizofrénico que se está curando, me permito escribir desde todos los lugares que en mí existen. Soy un gran montón de yoes. En mí está la voz de mi padre, la de mi madre, la de mis hermanos, la de mis amigos y amigas, la de mis hermanas de corazón, la de mi amor actual, la de mis amores pasados. Todas esas voces y más están en mí, y conforman mi pensamiento. Quiero centrarme en un único yo. Y que este sea mi mejor yo. [12:57]

[17:32] Hemos ido a contemplar la ecografía del tercer trimestre. He visto la carita del bebé. Nariz respingona y morritos saltones. “A ver si sale negrito al final y después aparecen las excusas de la genética” − ha dicho la madre bromeando al ver el perfil africano de los labios del bebé. He reído con ella. El médico que conducía la ecografía nos ha dado varias instantáneas de Axel. Axel, así se llama mi hijo. Hace meses que juego con él, acariciándole a través de la piel de su mamá. Creo que le gusta bailar.
Estamos viendo la televisión. Bueno, yo escribo mientras voy escuchando a Alejandra que me cuenta cosas que se ven en la televisión. Nos pasamos bastantes horas sentados en el sofá frente al televisor. No por gusto, sinó más bien por necesidad. Nuestra situación es bastante delicada. La iré describiendo poco a poco. Hace unos pocos meses estábamos viviendo en medio del bosque en una cabaña hecha con un toldo de camión, unos palés reciclados y algunos troncos de pino, así como unas mantas a modo de paredes; estábamos sobreviviendo en una chabola en la montaña, sin agua ni electricidad, a lo medieval, y todo por haber apostado por tratar de ser auténticamente autosuficientes. Hubo muchos contratiempos.
Ahora nos estamos recuperando de la paliza vital mientras esperamos que Axel abra sus ojos a la luz de esta tercera dimensión. Mi familia nos está ayudando. Si no fuera por ellos quizá yo estaría internado en el ala de salud mental del hospital. ¡Gracias papá! ¡Gracias mamá! ¡Gracias família! [17:56]

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DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE
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reikiysonidosabadell@gmail.com

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